No dejes de hablar por favor, tus palabras son mi mundo y tu mano mi camino. Nos herimos y gritamos, perdón mi ilustre amada.
Te abrazo aun que te desgarre el alma.
Dime adiós, solo debo ser un extranjero.
No debo enamorarme, sólo eres un humana y mi corazón que no late no podrá por ti jamás acelerar. No sé como ocurrió, no somos más que nada, no eres nada mi querida.
El amor no nos puede unir.
Quizás si te hago gritar tan alto tus latidos pueda olvidar y tú en mi muerte dejarás de pensar, eso sería demasiado conveniente. ¿No crees?
Sólo quería renegar de todo como tu renegaste para convertirme en tu mundo, deseaba quebrar tu alma en mis manos y devorarla hasta dejarte agotada.
Tu voz se ha quebrado, ya no tengo a quien abrazar, nadie con quien vivir y soy un bastardo por que a pesar de mis palabras no dejo de sonreír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario