domingo, 5 de junio de 2011

Memorias

Melodías del mar es lo único que ella puede escuchar con sus sentidos casi dormidos pero sus pensamientos tan vivos, al igual que sus bisnietos que solía ver hace un tiempo. Ella cree que su final está cerca, lo espera hace bastante y por fin llegará; una vida...más de ochenta años de ardua búsqueda que al fin serán recompensados. Ella piensa que de todas formas su vida no fue mala, no quería haber vivido tanto para no ver a sus cercanos perecer, sin embargo, vivió lo suficiente para ver a sus hijos crecer. Era feliz por eso, aun que ahora estuviera sola y su esposo la haya adelantado varios años...de todas formas esperaba su muerte con una sonrisa.

"No me arrepiento de nada, ni siquiera de haber deseado estar muerta toda mi vida"

Dice ella con su voz gastada y en su imaginación el viento le responde, ella ríe y cierra los ojos: ya no quiere ver el mar.

¿Cómo comenzar el relato de sus memorias? ¿El camino de su no tan deseada alegría? Ella suspira y decide que todo valió la pena, incluso las peleas y llantos, esas que tantas veces la hicieron desgarrrarse la voz a gritos. Todo la hizo más fuerte, cada amargura o dulzura le atenuaban el alma, la habían forjado y era impecablemente suya. No era nadie más que la persona que siempre quiso ser, entonces...¿No había todo ocurrido por alguna razón? ¿No estaba en ese lugar por que ella misma lo había decidido?

La anciana rememoró aquellos años donde había entablado las bases de sus riquezas
, como a pesar del miedo a los demás seres que la rodeaban, ella había hecho un afuerzo y los había conocido...y como algunos de estos se convirtieron en parte de su tesoro. Pero, en su mente, ella recordaba que a esa edad creía que algo le faltaba y también recordaba el momento cuando llegó ese hombre al cual ofreció su ser y que al mismo tiempo este le regaló una de las piedras que más había envidiado: el amor de una familia.

Eso que creyó nunca tener y que sus cercanos intentaron brindarle sin logro alguno.

La anciana rió y modificó su pensamiento, habían existido en su vida ciertas personas que a lo largo del tiempo había realmente apreciado, que le enseñaron tanto y que esperaba por sus creencias encontrar en otra vida. Normalmente prefería la soledad pero con devastador ruido, aún con su edad aquella señora prefiere estar acompañada de los sucios sonidos del viento.

Ella abrió los ojos con pesadez, esos recuerdos le daban nostalgia. Era un sentimiento de su ausente juventud que siempre temió perder y cuando lo hizo...lloró lo suficiente para llenar el vacío; de todas formas había sido feliz, se repetía dándole otro tono a su vida. Guardaba con recelo las memorias de las cosas que vivió y que en su momento la llenaron de vida

"Todo ha sido para mejor"

Repitió mirando el mar azulino y sonriendo le dió un sorbo a su té de canela, esta sería una tarde de memorias que le regalaría a la muerte que la asechaba y que para ella misma era tan ansiada.


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