domingo, 14 de agosto de 2011

Tentación y cobardía.

La miro entre mis brazos, con sus mejillas rojas y su corazón latiendo. Con los suspiros en sus labios y sus ojos cerrados, con sus manos en mi cuerpo y sus piernas entre las mías.

Me siento tenso, oprimido y quiero gritar, la presión es demasiada para hacer un movimiento mal. ¿Y si no le gusta? ¿Y si le asusta? ¿Si le provoco un trauma? ¿O simplemente no logro cumplir sus expectativas? No puedo moverme en falso...y cuesta tanto retener lo que siento. ¿Por qué le amo tanto?

Delineo su cuerpo sin dejar de ver su rostro, conteniendo la respiración cuando mi mano cruza por sus pechos y suspirando aliviado cuando no me ha golpeado por ello. Hundo mi mano en su vientre, sé que dice no ser perfecta pero para mí, no hay cuerpo más bello que el suyo. Si se lo digo, creo que no me creería..creo que lo podría arruinar y avergonzada se alejaría. Si no es así...creo que no le conocería. Mis manos siguen bajando, contorneando sus caderas y separándose del camino para atravesar sus muslos. Veo que aprieta los ojos y se muerde los labios, le ha gustado y como premio a mi trabajo, hago presión en el interior de ellos. Estoy muy cerca de aquel lugar prohibido, tengo miedo de tocar y unas ansias de ver su expresión si lo hiciese.

¿Gritaría de miedo o de placer? Soy un poco cobarde para arriesgarme aún a saberlo.

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