Había hace mucho tiempo una pequeña niñita, tenía frío en las noches y solía dormir abrazada a si misma en busca de algún consuelo. Aquella niñita era muy pequeñita, no podía salir sola y pasaba las tardes en su casa sin ninguna compañía, aquella niñita gustaba de estudiar y leer, de mirar tv y jugar a que el tiempo no pasaba. Esa niñita a veces jugaba a que llorar era de lo más normal.
Un día esa niñita salió de casa sola, un día por el camino equivocado se vino y con un letrero y maullidos su camino no volvió a ser el mismo. Un día esa niñita a una gatita llevó a casa y jamás estuvo sola de nuevo.
La gatita todo destruía, sus lazos con la familia no se vieron inmunes a aquello. Muebles, sofas, trabajos y zapatos, todo por esas garritas tan pequeñas se vio atentado más de una vez, a veces, la niñita recibía feos retos, otros solo era castigada sin palabra alguna...pero a ella no le importaba rendir condena si tenía a su pequeña cerca.
Y así pasaron los años, la niñita dejó de serlo, la niñita saló más y más de casa, la niñita ya tenía más compañía pero ella jamás olvidó a la gatita, ella jamás dejó de consentirla. Pasaban las noches juntas entre abrazos, arañazos y mimos, pasaban las tardes juntas entre computador, televisor y un buen libro, pasaban mañana juntas entre desayunos, corridas atrasadas y fríos escalofriantes...habían pasado buenos años las dos muy unidas.
Hace una noche, aquella gatita ya no está con la niñita pero la niñita siempre estará con ella, en sus sueños, mañanas, tardes y noches, la niñita de la gatita siempre se acordaría.
Te voy a extrañar muchísimo, pero mi mundo gracias a tu compañía se logró establecer...muchas gracias mi querida Cleo, para mí eres mi primera gran amiga.Ahora otra persona cuidará tu puesto, sé que una vez la intentaste matar pero no fue tu intención...te quiero muchísimo, recuerdalo, ¿sí?