miércoles, 16 de junio de 2010

Estaba todo oscuro; la luz que en un principio me cegó ahora daba paso a una solitaria tiniebla. No podía ver nada, a nadie.


Poco a poco podía mover mi cuerpo; mis brazos y piernas empezaban a responderme mitigando el dolor que tenían acumulado; pronto fui consciente del mal estado en el que se encontraban.


Suspiré y reuniendo todos los resquicios de fuerza que en mi cuerpo quedaban…me levanté de las frías aguas.


Me apoyé en un muro, por primera vez mire mi alrededor.


Estaba nuevamente en este mundo escalofriante, seguía tan oscuro y desolado como lo recordaba, los juguetes seguían tirados en medio del agua, los muros desteñidos se perdían en escombros…parecía como si nunca me hubiera marchado.


No lo creería si no fuera por que yo he salido de aquí, he conocido tanta gente, tantos lugares, tantas...emociones.


He vivido experiencias –no todas buenas- pero me han cambiado.


No quiero creerlo, no puedo aceptarlo.

No quiero volver a lo de siempre.


“No pienses en ello ahora, debes intentar salir de aquí.”


La voz de mi conciencia se escucha tan cerca pero esta vez no vale la pena tomarla en cuenta…


¿De que me serviría? ¿Lograría eso cambiar algo? ¿Devolverme lo que he perdido?


La vez pasada logré escapar gracias a cierta persona, ahora ella está afuera…viviendo su sueño. Disfrutando todo lo que yo le pude heredar, todo lo que le fue arrebatado…yo le di mi vida para que fuera feliz.


No puedo ahora querer recuperarla, ya es imposible.


Caí nuevamente a la profundidad de mis temores aquí podía llorar, gritar…nadie me oiría, nadie se burlaría….nadie me ayudaría.


Por que yo estaba solo, atrapado en un mundo de tinieblas y fantasías rotas, en una prisión decorada con morbosos detalles…yo estaba solo en el lugar de mis pesadillas donde me había auto desterrado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario